PARQUE NACIONAL TOROTORO : UN MUNDO RECOBRADO

17 julio 2025

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Atención paleontólogos aficionados y amantes de los paisajes impresionantes: el Parque Nacional Torotoro es un tesoro aún poco conocido, pero destinado a convertirse en una parada obligatoria en cualquier viaje por Bolivia.

Tras tres horas de viaje desde Cochabamba, dejarás atrás el asfalto para adentrarte en las calles empedradas y de tierra del pueblo de Torotoro. Primera parada: la Oficina de Turismo, donde deberás registrarte y pagar la entrada (100 Bs). Importante: no se permite visitar Torotoro sin guía, así que asegúrate de reservar uno en la oficina contigua. La visita completa del parque dura tres días; calcula 100 Bs por día por grupo (hasta 6 personas).

Mientras esperas tu próxima excursión, explora el pueblo, decorado con imponentes estatuas de dinosaurios que reflejan el principal atractivo de la región: huellas de dinosaurios, fósiles marinos y formaciones geológicas surrealistas que estimularán la imaginación de cualquier amante de los dinosaurios. Te retamos a no tararear la música de Jurassic Park durante la visita.

FÓSILES MARINOS A 2.600 METROS DE ALTITUD

Primera caminata: Siete Vueltas. Subirás una de las formaciones rocosas semicirculares con estratos verticales, que muestran el choque tectónico que dio origen a los Andes. Acantilados ocres, arcillitas verdes, rocas sedimentarias… las capas crean un paisaje multicolor sorprendente.

En la cima, disfruta de vistas espectaculares del valle y observa fósiles marinos incrustados en la roca, evidencia clara de que esta tierra estuvo sumergida bajo el mar hace millones de años.

CATEDRALES DE PIEDRA

Nos dirigimos a mayor altitud (3.700 m) hacia la Ciudad de Itas, más allá de un paso montañoso que domina Torotoro. La caminata no es técnicamente exigente, pero está llena de maravillas. Usa tu imaginación para ver formas fantásticas en las rocas. Al principio del recorrido, encontrarás pinturas rupestres en una pequeña caverna.

El sendero atraviesa caminos rocosos y con pasto hasta llegar a la Ciudad de Piedra, una verdadera catedral de roca. ¡Prepara tu cámara! El camino de regreso, por una ruta distinta, te revelará más formaciones increíbles. Podrías cruzarte con rapaces del cañón, viscachas o cabras pastando. La fauna de Torotoro es tan rica como su geología.

PROFUNDIDADES DE LA TIERRA Y CRIATURAS EXTRAORDINARIAS

Siguiente parada: la cueva Umajalanta, tras observar las primeras huellas de dinosaurios en el camino. Paga los 12 Bs de entrada en la caseta y equípate con casco y linterna frontal obligatorios. Umajalanta es la cueva más profunda de Bolivia (7 km), aunque solo los primeros 500 m están abiertos al público.

Accesible para personas en buena forma física, la bajada es algo técnica: no hay senderos marcados, hay rocas irregulares y pasajes estrechos que podrían incomodar a los claustrofóbicos. En su interior descubrirás estalactitas, estalagmitas, lagunas subterráneas, bagres ciegos e incluso murciélagos. ¡Un verdadero viaje al centro de la Tierra!

Después, dirígete al Cementerio de Tortugas: un conjunto de dunas ocres donde emergen, con el tiempo y el clima, caparazones fosilizados de tortugas marinas prehistóricas (de unos 50 millones de años). Los guías protegen el área y dejan que la naturaleza siga su curso.

Finaliza el día con una visita al sitio más emblemático del parque: una zona cerca del pueblo donde se encuentran huellas de dinosaurios sorprendentemente bien conservadas, incluyendo anquilosaurios y velocirraptores. Las huellas aparecen en una ladera inclinada, no porque los dinosaurios subieran cerros, sino por los cambios geológicos que levantaron el terreno.

EL CAÑÓN DE TOROTORO Y LA CASCADA EL VERGEL

Para terminar: el Cañón de Torotoro, al que se accede por un sendero rocoso y sombreado con dos puentes de piedra. Desde el mirador, obtendrás fotos espectaculares del cañón, que alcanza casi 300 metros de profundidad—comparable con los famosos cañones norteamericanos.

Pero no termina ahí. Para llegar a la cascada El Vergel, deberás bajar 800 escalones tallados en la pared del cañón. Llegar hacia el mediodía te permitirá ver el lugar iluminado por el sol. Ya sea para nadar, meditar o simplemente observar, este oasis es ideal para recargar energías antes de subir nuevamente. Eso marcará el final de esta inolvidable aventura en Torotoro.